PROCESO

DE ADMISIÓN 2023 ABIERTO

Valparaíso 24 de septiembre de 2022

Querida Comunidad Educativa: 

Cada 24 de septiembre, año a año, celebramos a nuestra Madre Querida, María de la Merced.  Por su amparo eterno es que es un modelo tan importante para nuestra Comunidad.  Desde este ser amoroso, propio de su modelo de vida, es que debemos siempre actualizar claves que ella moviliza en el Proyecto común que nos hace caminar y peregrinar en esta vida, en comunidad.

Recordemos que María de la Merced Acompaña, y así como ella en cada paso del Ministerio de su Hijo permaneció presente y abierta a su mensaje y a la Buena Nueva que en su vientre se gestó, acompañó la historia de encarnación que nos define como católicos y cristianos. Pese a ser un misterio insondable, mucho más grande que ella y que toda la humanidad, desde la fe acompaña a su Hijo con alegría y también con el sufrimiento más desgarrador, enseñándonos que el Amor, si es verdadero Amor,  no evita. El Amor, si es verdadero Amor, más bien integra, abraza y abarca incluso el dolor.  

Tenemos la convicción que en este caminar a los 100 años del Colegio San Pedro Nolasco en Valparaíso, ella ha presidido y preside nuestros pasos, abrazando y acunando en su manto maternal, todas nuestras penas y alegrías, porque todas ellas han construido este Comunidad Educativa que estamos prontos a celebrar en su centenario. 

María de la Merced entiende bien lo que provoca el cambio, el desafío, el llamado irrenunciable a darlo todo, el impacto de servir. Entiende que debe acompañar a Pedro Nolasco en lo que será una travesía espiritual conduciendo la existencia de los hombres hacia la libertad. Pedro Nolasco tuvo la claridad y lucidez de dejarse acompañar y gracias a ello, esta travesía continúa por más de 800 años. Dejémonos acompañar por la decisión y fuerza de María de la Merced. De seguro ella susurra a la altura de nuestro oído, y en su susurro reconocemos lo que está bien y lo que está mal y así nos va dirigiendo por el camino correcto con amor, respeto y cuidado de nuestra dignidad.

Mercedes, en su modelo de madre, construye la verdadera maternidad, la que debe definir a hombres y mujeres de bien, porque ella no es sólo madre de su Hijo, es también madre de las hermanas privadas de Libertad, es madre de todo migrante, madre de la infancia, de la adultez y de la ancianidad,  madre de la humanidad.  María de la Merced nos llama con mucha claridad, a construir una Comunidad Redentora, es decir, entre otras claves mercedarias,  una Comunidad que sea Inclusiva

La otra persona, esa que no soy yo y que está más allá de nuestro prójimo más cercano, es una persona amada por María y habita su corazón y el de Cristo Redentor con el mismo valor y en el mismo lugar preferencial que yo mismo, que yo misma. Esa otra persona, esa que es migrante y no tiene nombre porque no lo conozco, o la hermana privada de libertad enjuiciada por todos nosotros por no tener a la vista el contexto en que nació y que no vislumbra siquiera, el privilegio en el que nosotros nacimos, o esa mamá o ese papá que piensa distinto de nosotros y que es parte de whatsapp del curso y que a veces no humanizo todo lo que debiera, o esa otra persona que cumple una función dentro de la comunidad formativa y de quién me refiero a veces incluso con violencia y rabia porque no cumplió mis expectativas; todos esos OTROS, esas OTRAS, son parte fundamental de la experiencia de ser yo mismo/a.  

Sólo si considero las diferencias, necesidades y particularidades de esa OTRA persona es que puedo declarar que soy inclusivo/a.  

Escuchemos a nuestra Madre. Ella nos concibe libres, nos invita a actuar por sobre las situaciones efímeras, mundanas y que descuidan el valor de nuestros semejantes. Ella nos susurra a la altura de nuestro oído, a diario, que actuemos de acuerdo con los valores evangélicos puesto que ellos nos permiten cuidar nuestra dignidad de ser persona humana libre y trascedente, hijos e hijas de Dios y cuidar responsablemente la dignidad de quienes están creando junto a nosotros un contexto de vida para nuestros hijos e hijas y por tanto, para nosotros mismos, esa es nuestra Comunidad Educativa. 

Querida Comunidad, que nuestro caminar a estos 100 años sea ser realmente inclusivo, no en lo declarativo (porque ya lo somos), si no que en cada acto, palabra y gesto. Que nuestros hijos e hijas puedan aprender a través de nuestras acciones que una Madre Verdadera acompaña siempre y que ama incondicionalmente, para que puedan tener la certeza que ese amor incondicional, es también para ellos y ellas. 

“Ven con nosotros a caminar, ¡Santa María ven!” camina con nosotros y guíanos a los 100 años de nuestra Querida Comunidad Educativa, para que demos pasos decididos a  crear una comunidad inclusiva y dejar huella para los otros 100 años que vendrán. 

Hoy te saludamos y te pedimos que sigas protegiendo a todos los miembros de la Comunidad Educativa del Colegio San Pedro Nolasco de Valparaíso, con tu manto seguro y tu amor protector.  

¡Gracias María de la Merced por estos 98 años de amor de las entrañas para esta Comunidad Educativa!

María Soledad Rivera Muñoz

Rectora

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