MENSAJE DESDE RECTORÍA EN EL DÍA DE SAN PEDRO NOLASCO (6 DE MAYO)

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Valparaíso, mayo 6 de 2021.-

Querida Comunidad:

Les saludo con mucho cariño, esperando que la fuerza de nuestro Patrono, que estamos celebrando durante este mes, nos sostenga con decisión y lleno del Amor del Espíritu Santo. 

Durante este mes de mayo, como año a año, recordamos la imagen de SAN PEDRO NOLASCO, un hombre real, histórico, concreto, que abrazó con humanidad imperfecta como la de todos nosotros, un dolor humano de su época y lo transformó en una respuesta de Dignidad, la que es propia de la persona humana como hija e hijo de Dios mismo, dejándonos a las generaciones venideras un camino claramente iluminado, y aunque con escarpados senderos por los cuales transitar, sin dudas en el destino al que llegar, que es el encuentro con Cristo Redentor. 

En el marco de esta celebración tan propia de la Identidad de nuestra Familia Nolasquina, creo muy importante visibilizar las distintas formas en que el espíritu de San Pedro Nolasco se sigue manifestando el día de hoy, en el corazón de nuestra querida Comunidad Educativa. 

Es parte de la vida de Nolasco en nosotros la actitud cariñosa y agradecida de nuestras familias, ante los distintos modos de acercamiento que el Colegio ha ido teniendo, logrando durante este año, una relación de escucha activa, oportuna y eficiente de todas las partes involucradas en el proceso de aprendizaje, lo que ha contribuido a un año que se está desarrollando con mayores precisiones y claridades para todos desde un comienzo. Es también un valor claro del legado de Nolasco, la perseverancia con que las familias han ofrecido a sus hijos, un espacio de cambio y atención a nuevas prácticas al interior de cada hogar, pese a las diversas dificultades que en cada realidad han debido sortear.

Ha sido un paso de nuestro Patrono en nuestra Comunidad, la contención espiritual y acompañamiento de la Comunidad Religiosa del Convento, que ha estado, en la figura de sus sacerdotes mercedarios, asistiendo, conteniendo y visitando sacramental y personalmente, a las familias que lo han necesitado. Lo es también el trabajo coordinado,  colaborativo e intencionado en sus objetivos, del equipo docente de nuestro Colegio, que ha sabido hacer frente al desafío no sólo desde lo profesional, también desde lo personal, postergando sus situaciones de vida por ofrecer, desde la identidad de los valores mercedarios, un proceso pedagógico de calidad. Así mismo, auxiliares de servicio, directivos laicos y religioso, administrativos y asistentes de la educación, colaboran en tareas y roles que exceden su labor, como una manera de contribuir a que cada uno de nuestros y nuestras estudiantes reciba la atención que necesita en todo momento.  

Habla San Pedro Nolasco en nuestros niños, niñas y jóvenes, que están participando activamente del proceso pedagógico que con tanto esfuerzo se ha levantado para ellos, ofreciendo a cambio su responsabilidad, participación y compromiso, pese al cansancio de un año de confinamiento, la postergación de actividades de recreación y sociales, a la dificultad que traen las nuevas tecnologías, y en especial, la distancia física de familia, amigos y compañeros de curso. Los espacios de nuestro Colegio claman por sus risas, juegos y voces. Los extrañamos verdadera y profundamente, pero sabemos que están aprendiendo novedosas formas de ofrecer lo que son y lo que hacen a través de estas nuevas condiciones, porque son creativos, amables y cariñosos.

Es la voz activa de Nolasco en nuestro tiempo, el noble servicio que realiza el Equipo de Delegados de Pastoral a nuestras familias, acompañando y conteniendo las necesidades espirituales de cada uno de los cursos que representan y acompañan. Este gesto de fuerza y confianza en el Verdadero Espíritu que nos hermana y conduce nuestras Vidas, nos sostienen como Comunidad, ya que nos muestran a todos, la profundidad y trascendencia que tiene en este convulsionado e insatisfecho mundo, el colaborar en desarrollar una vocación al amor, al respeto, a la solidaridad, al cuidado mutuo y a madurar y crecer comunitariamente en la fe.

En este inicio de año escolar, al igual que el año pasado, me ha tocado conversar con algunas familias aquejadas del COVID y otras situaciones personales que esta crisis agudiza, y en general estas personas han manifestado de una u otra manera, su agradecimiento por el acompañamiento recibido por los delegados de pastoral de su respectivo curso, lo que me ha alegrado y reconfortado mucho. Se reconoce en el Delegado de Pastoral alguien preocupado y atento a aquellas necesidades más sensibles, íntimas y personales, alguien que escucha en forma positiva, que anima y apoya. En un contexto donde se profundizan las diferencias y los quiebres, las exigencias y los aspectos negativos, una voz de aliento, de mirada optimista, segura y confiada en la acción de Dios y con mirada de futuro, contiene, energiza y permite continuar con la vida, pese a las difíciles circunstancias que nos rodean. 

Además de esta contención a la Comunidad interna, este equipo ha logrado unirnos  a todos, padres, apoderados, estudiantes, profesores y funcionarios del Colegio, en actos de fraternidad, animados por hacer vida los valores de nuestro Patrono y salir al encuentro fraterno de aquellas personas y familias que lo han necesitado entregando ayudas concretas, así como también participar de las campañas para ir en socorro de las hermanas y hermanos más olvidados, como son la mujeres del Centro Penitenciario Femenino y los adultos mayores de la Fundación Bernarda Morín, entre otros. Esta es una flor fresca en la Corona de Nuestra Madre, ofrecida por todos nosotros. 

Son tiempos difíciles, estamos cansados, desafiados, agotados, incomprendidos e insatisfechos. En tiempos así de duros, es importante mirar las fortalezas de la Comunidad y esas fortalezas están a la vista: en los estudiantes que agradecen, maduran y se van flexibilizando a los desafíos entendiendo que esto tiene que ver con herramientas para sus proyectos de vida, confiando en el Colegio, en el trabajo esforzado y mancomunado al interior de las  familias que han debido reorganizarse y multiplicarse en sus roles, la cohesión e identidad de la Comunidad Formativa que debió integrar el cambio y dar continuidad, acompañamiento y cuidado, en la labor de los Delegados de Pastoral, que comprendiendo el centro del Proyecto Educativo Mercedario, expresan un claro sentido de Comunidad, entendiendo que ella se construye en el esfuerzo de colaboración,  en la que hay que entregar respuestas más que cuestionamientos, construir espacios de colaboración más que demandas, en el que hay que valorar las singulares tareas de unos y otros. 

En el día de hoy, en que celebramos y agradecemos la Identidad Redentora, en la que ofrecemos una forma particular de hacer, de ser y de vivir, no me queda más que agradecer a todas las madres, padres, apoderados, apoderadas, estudiantes, personal del Colegio, por los valores que los distinguen, y a todos los que se han  movilizado a seguir el ejemplo de Pedro Nolasco en acciones concretas que son la ofrenda viviente a Nuestro Patrono en su mes, a quienes le pido con profunda humildad y convencimiento, que sigamos unidos en oración, acompañándonos con la fuerza de la Promesa Cumplida de Cristo Resucitado, nuestro bastón y abrazo cotidiano, nuestro faro imprescindible. Les pido que sigamos confiando en Él.

¡Que viva San Pedro Nolasco! y que siga manifestándose entre nosotros. 

Con especial afecto.

                                                                                                María Soledad Rivera Muñoz

                                                                                                   

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