MENSAJE EN EL DÍA DE CRISTO REDENTOR

Fray Mario Salas Becerra, superior provincial, nos comparte su mensaje para motivarnos a seguir y no alejarnos de nuestro modelo de Redención: Jesús. Además, dirige sus palabras a los jóvenes de Chile y Angola, ya que celebramos también a los Jóvenes Mercedarios.

Estimados hermanos (as)

Familia Mercedaria de Chile y Angola.

Vaya para ustedes un fraternal saludo, deseando que todos se encuentren bien, al igual que sus familias y comunidades.

Todos los años en el mes de julio, volvemos a poner la atención y la mirada en Cristo Redentor. El subsidio litúrgico de este año 2021 nos señala: “La fiesta del Santísimo Redentor como festividad propia se concede a la Orden de la Merced en el año 1731. Los mercedarios tenemos como maestro y modelo a Cristo Redentor que con su muerte nos ha liberado de toda esclavitud y estamos dispuestos a seguirlo sacrificando hasta la propia vida en el ejercicio del misterio redentor (COM 6). El voto de redención que identifica a los mercedarios con Cristo en la entrega de la vida, se visualiza y se hace presente en la celebración del misterio eucarístico.”  Con estas palabras, se nos invita a celebrar esta fiesta tan significativa para nuestra comunidad y para la vida de cada religioso o laico(a) que viven su fe desde la Merced.

Somos la Familia Mercedaria de hoy, que ha heredado la hermosa tarea de visitar y liberar a los cristianos cautivos, incluso dando la vida si fuera necesario. Los actuales tiempos de incertidumbre sanitaria, de inestabilidad social y política, nos vuelven a poner en alerta para cuidar, defender y promover la dignidad de toda persona humana, más aún cuando está amenazada y en peligro para vivir y expresar libremente su fe. Y lo queremos hacer desde el espíritu de Cristo Redentor, quien dio su vida por todos y hoy nos pide la mayor generosidad para entregar la nuestra.

Para algunos, podrá parecer obvio que en toda nuestra acción ha de estar la persona de Jesús y de manera especial la dimensión redentora, sin embargo, estarán de acuerdo conmigo, que en el día a día de nuestra vida corremos el riesgo de olvidarnos o perdernos en lo urgente. Nuestra vida espiritual nos exige estar muy atentos y vigilantes para cuidar y cultivar esa relación personal con Cristo Redentor que nos constituye como mercedarios(as). Me da la impresión, que tendemos con frecuencia a apartarnos de lo que el Señor Jesús quiere de nosotros, es lo propio de nuestra vida de fe y de toda vida cristiana. Corremos el riesgo de buscar nuestra voluntad, olvidando esa pregunta que hiciera San Alberto Hurtado y que para nosotros es central poder vivirla en clave redentora: ¿Qué haría Cristo en mi lugar? En este día tan significativo para nuestra comunidad mercedaria, hagamos el ejercicio, llevemos esta pregunta a nuestra oración personal. Dejemos un tiempo para poder responder desde la profundidad de nuestro corazón. Como no recordar, en este mismo sentido, el pedido que nos hiciera el Papa Francisco: “… Exhorto a todo el Santo Pueblo fiel de Dios que vive en Chile a no tener miedo de involucrarse y caminar impulsado por el Espíritu en la búsqueda de una Iglesia cada día más sinodal, profética y esperanzadora; menos abusiva porque sabe poner a Jesús en el centro, en el hambriento, en el preso, en el migrante, en el abusado”. Estimados hermanos (as), volvamos a poner a Cristo en el centro de nuestro servicio redentor.

También en este día, quiero enviar un saludo muy especial a los jóvenes mercedarios de nuestra provincia, ya sea en Chile como en Angola. Cada 09 de julio celebran con mucho entusiasmo el día del joven mercedario; Cristo Redentor para todos nosotros es el modelo de entrega y generosidad. Estimados jóvenes vivan intensamente estos valores al interior de sus familias y en sus comunidades juveniles. Comuníquenlo con alegría a los demás jóvenes y al mundo entero. ¡Feliz día del joven Mercedario!, esperemos que muy pronto estén las condiciones sanitarias óptimas para poder reunirnos.

Para finalizar este pequeño mensaje en este día, pongamos la atención y la mirada en el Evangelio que leeremos en nuestra eucaristía. La Palabra de Dios, nos recuerda maravillosamente que “…nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos…”.  Ofrezcamos nuestra vida y preocupación por el mundo cautivo de hoy:

– Por la Santa Iglesia de Dios, extendida en todo el mundo, para que sea verdaderamente instrumento de redención y liberación para todos los hombres, siguiendo al Redentor por la cruz hacia la luz.

– Por los perseguidos u oprimidos a causa de su fe, por los que viven en situaciones de injusticia, por los presos, por los no creyentes, por los enfermos y ancianos, para que encuentren quien los ayude y redima.

Con estas plegarias nos unimos a toda la Familia Mercedaria en el mundo, les deseo de todo corazón una bonita y significativa fiesta de Cristo Redentor. Que volvamos a renovar humildemente nuestra entrega en bien de los cautivos de hoy.

Fraternalmente.

Fray Mario Salas Becerra

Superior Provincial

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