SALUDO DE LA RECTORA A LA COMUNIDAD EDUCATIVA EN LA SOLEMNIDAD DE NUESTRA QUERIDA MADRE DE LA MERCED

Valparaíso, 24 de septiembre de 2021

Querida Comunidad: 

 Hoy celebramos una de nuestras fiestas más hermosas. En días como hoy, solíamos salir a las calles de nuestro Valparaíso a compartir la devoción que nos encamina por una vida de caridad y de  profunda hermandad.

En ese caminar genuino con nuestros niños, niñas y jóvenes, se nos sumaban peregrinos que nos acompañaban con respeto reverencial ante la imagen de María de la Merced, recorriendo calles y animando corazones. 

Hoy no podremos hacerlo así. Pero hay muchas formas de peregrinar. Los invito a peregrinar íntimamente al corazón de Nuestra Madre. 

María de la Merced es Modelo de Vida para todos los miembros de nuestro Colegio. Hoy les propongo mirar sólo tres rasgos de los muchos que tiene este maravilloso Modelo de Vida y que pueden ser iluminadores para los  hombres y mujeres de bien. 

  1. María Cree: María escucha con un corazón abierto a la palabra que viene de Dios y cree en ella sin reparos. Dios habla claro, es directo, no hay dobleces y ella lo sabe. Al escuchar creyendo a Dios, se hace parte de la construcción del Reino que es nuestra aspiración como cristianos, construir el reino de Dios aquí, hoy. Si creemos en el mensaje despejado y sereno del Amor de Dios por nosotros, estaremos participando activamente del Reino de que Cristo comprometió al permitirnos una vida de libertad.
  1. María es Fiel: Nuestra Madre muestra una manera de hacer vida la Palabra en la que cree. María abraza esta Palabra completamente y en ese acto es fiel a ella. Como consecuencia, la Voz de Dios también la abraza y María es   una con Dios.  Ese abrazo le permite a nuestra Madre estar siempre disponible, pues Dios habita en ella.  María siempre está. Está para acoger, para visitar, para creer, para acompañar, para comprender, para esperar. 

Estas virtudes,  consecuencia de la Fidelidad, van configurando un estilo de vida que con determinación camina hacia los valores más humanos, justos y trascedentes. Porque en la fidelidad al mensaje en el que ella cree puede mantenerse firme y seguir abrazada por Dios.  

María nos invita a ser firmes en nuestras convicciones, que nada nos debilite o haga temblar porque en esa entereza fiel estará Dios sosteniéndonos siempre. Nos ha quedado demostrado a todos y todas, en este tiempo más que nunca antes, que lo verdadero, es la dimensión espiritual que sostiene frente a la vulnerabilidad de lo humano. Se completa la humanidad cuando se alza y abre a entenderse unida a su Creador. El sentido trascedente define al género humano y María lo sabe. 

Seamos como ella, leales a las creencias que nos han formado y que sabemos tienen un sentido y dirección única: CRISTO REDENTOR. 

 

  1. María y el Silencio: María crece, madura su fe en el silencio de su corazón. En ese espacio de intimidad tranquilo y reposado, sin las voces del exterior, sin las disonancias del mundo o el rumor de argumentaciones competitivas, ella escucha a Dios. María le crea un espacio a Dios para que se encuentre con ella y Dios habita en ese espacio gustoso. En ese silencio se abre el Amor, la Esperanza, la Verdad y la Libertad.

Sin ese silencio del alma disponible a la escucha del Creador es imposible  desplegar la Libertad. María nos enseña con este silencio a resguardar la Libertad que nos fue entregada en un acto amoroso y costó el dolor de Jesús. 

Con estos tres rasgos María opta y se arriesga, sin garantías y da el salto. Dice Sí.  Dice sí para que nosotros sí podamos tener todas las garantías antes de dar el salto. María recibe en su seno a Cristo y eso nos garantiza a cada uno de nosotros, hijos de esta misma madre, que tendremos la salvación, por lo que el salto es seguro. ¿Qué más necesitamos entonces nosotros para dar ese salto?

Sabemos que Cristo Redentor nos espera y no nos dejará caer.

Querida Comunidad, miremos hoy en forma especialmente cariñosa a Nuestra Madre, María de la Merced, por todo lo que nos da, cuida y protege,  acunándonos en su manto sagrado. Pero también miremos su corazón y sigamos sus enseñanzas que son un camino seguro, que como buena madre que es, ofrece a sus hijos para su felicidad. 

No me queda más que dar gracias a nuestra Madre de la Merced por ser la guía que convoca, reúne y aquieta en el peregrinar de este mundo disperso y convulsionado.  

Pidamos a Dios los dones de creer, de ser fiel y  hablar con Él en el silencio que libera. 

A todos nosotros, ¡Feliz Fiesta de Nuestra  Querida Madre¡ Nuestra Madre de la Merced, ¡Ruega por nosotros!

Con especial afecto

María Soledad Rivera Muñoz

Rectora

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